viernes, enero 30, 2015

dejemos que se ahogue ese cadáver



Psique va al infierno

La piedad que tuve de mí
(sí, dije que la tendría)
la puse en la lámpara que estaba a su lado,
la puse en el jarrón con fresias que iluminaba su escritorio.
Con la piedad que dije que tendría de mí
lo alimentaba
y no lo sabía.
No es buena la piedad, no, no es buena,
no fue buena para ninguno de los dos.
¡Y yo que me creía buena hasta las lágrimas,
generosa hasta el cielo!
Y fui buena y generosa, sí,
para sostener mi propio vacío, cambiándole de nombre
como quien no sabe leer sus sueños.
Ahora, Psique, adelante,
dejemos que se ahogue ese cadáver,
dejemos que pase la muerte, su torrente, una vez más
llevándoselo todo a su paso.

María Julia De Ruschi, Buenos Aires, 1951
en 200 años de Poesía argentina, 2010
imagen de Elizabeth Chapman en Elizabeth Chapman

jueves, enero 29, 2015

un modo de estar quieto en el mundo



Una carta para William Carlos Williams

Querido Bill:
Cuando te busco en el pasado,
a veces pienso que eres como
San Francisco, cuyo cuerpo huyó
de él como una nube sonriente,
y se fundió con todos los amantes
-flores, burros, soles, leprosos.
pero creo que te pareces más
al Hermano Junípero, quien sufrió
toda clase de honores y humillaciones
sonriendo como un bobo amable.
Estás entre las Fioretti
en algún sitio, pues eres un bobo, Bill,
como el Bobo de Yeats, la palabra
para la sabiduría y la belleza.
Eres tú quien se planta ante Helena
con toda su sabiduría,
frente a Salomón con toda su gloria.

¿Recuerdas hace años que
te dije que eras el primer
gran poeta franciscano desde
la Edad Media? Destruí
el ambiente armonioso de la cena.
Tu mujer creyó que estaba loco.
Aunque es verdad. Y también
eres 'puro', un verdadero clásico,
aunque no lo andes presumiendo
-igual que las muchachas de
la Antología. No como Safo,
la estridente, que a pesar de su grandeza,
debe haber tenido endometriosis,
sino como Anyte, que dice apenas
lo justo, suavemente, para que lo recuerden
a través de miles de años.

Tienes una calma extraordinaria,
un modo de estar quieto
en el mundo y en sus ríos
sucios y sus botes de basura,
carretillas rojas barnizadas por la lluvia,
ciruelas frías robadas de la heladera,
y margaritas, y bisnagas,
y retoños estallando en caminos
de lodo, y las panzas manchadas
con bebés adentro, y Cortés
y la Malinche en la calzada ensangrentada,
la muerte del mundo de las flores.

Hoy en día, mientras la prensa se enrolla
con los habladores, tú sigues quieto,
cada año otro manojo de quietud,
poemas que no tienen nada que decir,
como la calma de George Fox,
descansando bajo la nube
de la tentación del mundo,
junto al fuego, en la cocina,
en el Valle de Beavor. Y
el arquetipo, el silencio
de Cristo, cuando calló un largo
rato y luego dijo: 'Dilo tú'.

Ahora en un poema reciente dices,
'Yo estoy a punto de morir'.
Quizá no sea más que una cita
de los clásicos, pero me da
un escalofrío. Williams,
¿de dónde sacas esas cosas?
Mira aquí. Vendrá el día
en que una joven paseará
junto al brillante Río Williams,
corriendo a través de un idílico paisaje
del tipo de Noticias de ninguna parte,
y ella le dirá a sus hijos,
'¿No es hermoso? Le debe
su nombre a un señor
que antes paseó aquí cuando
se llamaba el Passaic, y estaba
sucio y lleno de excrementos venenosos
de hombres enfermos y de fábricas.
Fue un gran hombre. Sabía
desde entonces que era hermoso,
aunque nadie más lo supiera antes
en la Edad Oscura. Y ese
hermoso río que él miró
aún corre por sus venas, al igual que
por las nuestras, y corre en nuestros ojos,
y a través del tiempo, y nos hace
parte de él, y de ese hombre.
Eso, niños, es lo que se llama
una relación sacramental.
Y eso es lo que un poeta
es, niños, el que crea
relaciones sacramentales
que duran para siempre.'

Con amor y admiración,
Kenneth Rexroth

Kenneth Rexroth, South Bend, 1905- Montecito, 1982
en Recordando a William Carlos Williams de James Laughlin, Mangos del hacha, México, 2010
traducción de Ricardo Cázares Graña
imagen de William Carlos Williams,, 1948, courtesy, Beineke Library, Yale

A Letter to William Carlos Williams

Dear Bill,

When I search the past for you,
Sometimes I think you are like
St. Francis, whose flesh went out
Like a happy cloud from him,
And merged with every lover —
Donkeys, flowers, lepers, suns —
But I think you are more like
Brother Juniper, who suffered
All indignities and glories
Laughing like a gentle fool.
You’re in the Fioretti
Somewhere, for you’re a fool, Bill,
Like the Fool in Yeats, the term
Of all wisdom and beauty.
It’s you, stands over against
Helen in all her wisdom,
Solomon in all his glory.

Remember years ago, when
I told you you were the first
Great Franciscan poet since
The Middle Ages? I disturbed
The even tenor of dinner.
Your wife thought I was crazy.
It’s true, though. And you’re “pure,” too,
A real classic, though not loud
About it — a whole lot like
The girls of the Anthology.
Not like strident Sappho, who
For all her grandeur, must have
Had endometriosis,
But like Anyte, who says
Just enough, softly, for all
The thousands of years to remember.

It’s a wonderful quiet
You have, a way of keeping
Still about the world, and its
Dirty rivers, and garbage cans,
Red wheelbarrows glazed with rain,
Cold plums stolen from the icebox,
And Queen Anne’s lace, and day’s eyes,
And leaf buds bursting over
Muddy roads, and splotched bellies
With babies in them, and Cortes
And Malinche on the bloody
Causeway, the death of the flower world.

Nowadays, when the press reels
With chatterboxes, you keep still,
Each year a sheaf of stillness,
Poems that have nothing to say,
Like the stillness of George Fox,
Sitting still under the cloud
Of all the world’s temptation,
By the fire, in the kitchen,
In the Vale of Beavor. And
The archetype, the silence
Of Christ, when he paused a long
Time and then said, “Thou sayest it.”

Now in a recent poem you say,
“I who am about to die.”
Maybe this is just a tag
From the classics, but it sends
A shudder over me. Where
Do you get that stuff, Williams?
Look at here. The day will come
When a young woman will walk
By the lucid Williams River,
Where it flows through an idyllic
News from Nowhere sort of landscape,
And she will say to her children,
“Isn’t it beautiful? It
Is named after a man who
Walked here once when it was called
The Passaic, and was filthy
With the poisonous excrements
Of sick men and factories.
He was a great man. He knew
It was beautiful then, although
Nobody else did, back there
In the Dark Ages. And the
Beautiful river he saw
Still flows in his veins, as it
Does in ours, and flows in our eyes,
And flows in time, and makes us
Part of it, and part of him.
That, children, is what is called
A sacramental relationship.
And that is what a poet
Is, children, one who creates
Sacramental relationships
That last always.”

With love and admiration,
Kenneth Rexroth.

miércoles, enero 28, 2015

o debería callar



La orquesta invisible

Mi madre
           La lluvia
                       Ha muerto
O debería decir
          Simplemente
                      Que cesó de llover
Mi padre
         El bosque
                      Agoniza
O mejor escribir
        Que ha llegado otro Otoño

Mi amor en la niebla
Se viste de oro y llama
O debería callar
       Que ha llegado la luz.
La luz.
       Siempre desnuda
                      En lo que engarza


Fernando Noy, San Antonio Oeste, 1951
imagen de Mark Graf en Abstract Extractionism


martes, enero 27, 2015

aun a costa del ridículo



El cuerpo


¿Por qué no es posible el amor?,

me preguntas.
Somos viejos, respondo.
Y que pases tu mano
por mi pierna,
me da cierta vergüenza.
Tontería, dice el amigo
y cediendo
me tiendo a su lado como cuando era joven
y lo ignoraba.
Pienso en todos los viejos
que desde un banco al sol
miran transcurrir las muchachas.
En mi padre y sus esquelas victorianas
a las niñas de los mandados.
Pienso en mi madre pulcra
cubriendo sus desnudos en un último gesto.
Pienso que los viejos son como todos
y apetecen sin pausa
si no han sido saciados.
El cuerpo gira ante sus ojos
con el gusto de lo prohibido,
como siempre.
Se los instala en la sabiduría
y no la tienen;
codician como los jóvenes, 
tienen pequeñas ternuras
como mi amigo,
tienen lascivas preferencias
que no les cuentan a los otros,
tienen derecho al amor
aun a costa del ridículo.
Y si pasan tomados de la mano
o se encierran en su mundo
con las persianas bajas,
tendríamos que mirarlos sin asombro
como a lentos vagabundos
o discretos amantes que renuevan caricias.

Emma Barrandêguy, Gualeguay, 1914- Buenos Aires, 2006

en Poesías Completas, 2009
imagen en Visualize Us

lunes, enero 26, 2015

muy pronto le caerá una lluvia más pesada



Panfleto

Les mostraré a ustedes mis conciudadanos
cómo celebrar un funeral
ya que lo tendrán frente a una tropa
de artistas
-a menos que rastreen los siete mares-
tienen el sentido común necesario.

¡Miren! la carroza va adelante.
Comienzo con el diseño de la misma.
¡Por el amor de Dios que no sea negra
-ni tampoco blanca- y que no vaya encerada!
Que se vea desgastada -como una carreta de granja-
con las ruedas pintadas de dorado (esto podría
aplicarse el mismo día a un costo bajo)
o que no tenga ruedas:
una carroza ruda que se pueda arrastrar sobre la tierra.
¡Rompan el cristal!
Cristal -¡por Dios, conciudadanos!
¿Con qué motivo? ¿Es para que el muerto
nos espíe o para que veamos
si está bien alojado o para ver
si hay o no flores
-o para qué?
¿Para que no le caiga la lluvia ni la nieve?

Muy pronto le caerá una lluvia más pesada:
tierra y guijarros y quién sabe qué más.
Que no haya cristal
-ni tampoco tapizado, ¡uf!
ni rueditas de latón
ni pequeñas ruedas suaves en la base-
conciudadanos, ¿qué están pensando'
Una carroza tosca y simple entonces
con ruedas doradas y sin techo.
Sobre ésta el ataúd se sostiene
por su propio peso.

                                     Nada de coronas por favor
-especialmente con flores de invernadero.
Mejor algún recuerdo cotidiano,
algo que estimara y por el cual fuera conocido:
su ropa vieja -algunos libros quizá-
¡Sabrá Dios! Ya saben
cómo somos con estas cosas
mis conciudadanos
-algo saldrá- cualquier cosa
incluso flores si a eso había llegado.
En cuanto a la carroza eso basta.

¡Pero por Dios no descuiden al conductor!
¡Quítenle el sombrero de seda! De hecho
ese no es sitio para él
-¡allá arriba arrastrando
a nuestro amigo vulgarmente hacia su propia dignidad!
¡Bájenlo -bájenlo de ahí!
¡Bajo y circunspecto! Yo no dejaría
que condujera el carro -maldito sea-
¡el lacayo del caballo del enterrador!
Que sostenga las riendas
y camine al costado
¡y con circunspección!

Luego, brevemente con la mayor discreción:
Caminen detrás -como lo hacen en Francia
los de séptima clase, o si van a caballo
¡Lleven cortinas, qué más da! Muestren algo
de incomodidad; siéntense de cara
a la intemperie y al dolor.
¿O creen que pueden contener su dolor?
¿Qué -ante nosotros? ¿Nosotros que nada
tenemos que perder? Compártanlo
compártanlo .será como dinero
en sus bolsillos.
                              Vayan
creo que ya están listos.

***


1916

William Carlos Williams, Rutherford, 1883- 1963
en Recordando a William Carlos William por James Laughlin, Mangos de hacha, México, 2010
traducción de Ricardo Cázares Graña
imagen Coches curiosos

domingo, enero 25, 2015

yo leía indiferencia



Lo que va de una cosa a la otra

Te fuiste, volviste, te volviste a ir.
En lugar de mensajes grabaste
en el contestador unas canciones
que debíamos descifrar, pero
te olvidaste de que el vigor
de un signo compuesto
a las seis de la mañana
no puede interpretarse igual
a las nueve de la noche,
y yo leía indiferencia donde había amor,
claridad en el agua turbia de un pantano.

Martín Prieto, Rosario, 1961
de Baja presión, 2004
imagen en Girl

sábado, enero 24, 2015

querer a alguien es cinco



***

Los pies no me han llevado

Los pies no me han llevado,
más bien he ido quedándome
atrás,
al fondo,
entre los juncos,
con los patos de la laguna.

***

La otra cara interesante

De acuerdo; si decís que tengo
la cara de un viejo perro cansado
no lo niego,
pero a cada uno lo suyo.

Cuando el turno te llegue
de nada servirá mirar para otro lado,
tus ojos abiertos estarán ahí
para hacerse cargo
de esa otra cara interesante
que te tienen reservada
en algún lugar seguro
y que en el momento adecuado
te ofrecerán como un trofeo
que nadie intenta rehusar,
ni yo mismo
cuando me fuera ofrecida
en lo alto del podio.

***

Medidas imprecisas

Está bien, dos más dos es cuatro,
pero querer a alguien es cinco,
seis, tal vez siete.
Oír el verano, oler la noche,
no tienen medidas precisas.
Se puede ser bueno o malo,
ambas cosas o ninguna,
sin que manzanas se vuelvan peras.
Los afectos no se suman,
los defectos no se restan.
Las nubes no abren juicios sobre las personas.

Juan Carlos Moisés, Sarmiento, 1954
de Animal teórico, 2004
imagen de Manuel Arribas en Manuel Arribas Fotografía

viernes, enero 23, 2015

cómo se puede ser humano así



Durante el invierno de 1953 Giuseppe Ungaretti y su mujer, ambos ya mayores, se dirigen al mercado de Issolo a hacer las compras

Seremos viejos
Seremos inútiles
Encender el hornillo de gas
preparar el almuerzo
nos dejará exhaustos

La calle
que conocemos en sus recodos
en sus empedrados
nos aturdirá
como un golpe
Todo será farragoso
Los trámites
los cruces peatonales
las aceras

Sin embargo
insistirás en acudir conmigo
a las compras
Insistirás en bambolear la bolsa de las compras
junto a tu cuerpo
enorme
(puedo ver tu boca cuando miras
los frutos)
los colores de las frutas y verduras
y ¡ah! la pescadería
Seguirás en secreto la conversación
de la panadera
con el mozo de los diarios
paladeándola
(puedo ver tus ojos que aun retienen
mi juventud desnuda)

Nada diferente
a tantos otros
viejos ya
o ya olvidados

Y sin embargo
qué distinto es
cuando 
de tarde en tarde peleas
con algo huidizo
o con palabras
o con aquello que a veces
no está perdido

Algo que es extraño
consigues 
de todo eso
Yo elegí eso tuyo
que me lleva a velar tu sueño
con algo peor que preguntas
Con respuestas
de tal fragilidad como aquello
que construyes
obstinado e inútil

Pero no sé
me digo
yo que miro tu sueño y cuido
ese lento respirar tuyo
que me ilumina a mí
no sé, digo, cómo se puede
ser humano así
alguien que ha vivido
tan necesitado como
desatento excepto a
esa monstruosidad
de vivir para estirar ahora
con toda lentitud los dedos
hasta casi rozar
los finos labios con temor
y preguntar
¿es esto
es esto
el infinito
humano?

Miguel Gaya, Ayacucho, 1953
de Los poetas salvajes, 2003
imagen de Lady Eleanor

jueves, enero 22, 2015

algo se redime



El mundo es como un dado

que rueda,
y todo gira con él:
el hombre 
se vuelve ángel, el ángel
hombre.
La cabeza pie, el pie
cabeza.
Así dan vueltas y vueltas
las cosas
y se transforma ésta
en aquella
y aquella en ésta, lo superior
en inferior
y lo inferior en superior;
cuentas
no saldadas del Precámbrico
devienen
penas de un amor concluso,
la ansiedad
de una noche en el Trópico
cifra
del tiempo irreversible;
en la raíz
todo es uno, y en las transformaciones
algo se
redime, en algo se repara
el error
divino de haber separado
de la tiniebla
la luz, haber hecho de la idea
cosa.
En el cambio nacen
dientes,
del cambio comen
ángeles,

caídos inclusive.

Daniel Samoilovich, Buenos Aires, 1949
de Las encantadas, 2002
imagen de Markus, en  For Wallpaper

miércoles, enero 21, 2015

acostumbrado al pensamiento silogístico



Cruzando el puente

"Dante wrote
his poems
to make people think"
y en su Commedia
dice que estuvo
en el Infierno;
era en 1315
y consiguió que le creyeran.
Como hombre de pensamientos
firmes, acostumbrado
al razonamiento silogístico
sus diatribas
lograron preocupar
a sus contemporáneos, todavía
nos preguntamos si fue justo
al poner a tal o cual
en esas lúgubres regiones.
Es que sus enemigos
eran hombres
que valía la pena condenar.
Hoy día
no es tan fácil.
Tipos
acostumbrados
a no reconocer
lo que no les conviene:
el viento, las colinas, el sonido
del mar. Capaces
de no admitir que han muerto.
De no admitir
siquiera que han nacido.
He tenido que hablar
acerca de ellos.
Perdónenme.

Eduardo D'Anna, Rosario, 1948
de Obra siguiente, 1999
imagen de Guglielmo Girardi en Web Gallery of Art
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