martes, mayo 05, 2015

nadie permita



Poema 829

Amplia haz esta cama.
Haz esta cama con respeto;
en ella espera hasta que el juicio se revele
superior y justo.

Sea su colchón recto,
sea su almohada redonda;
nadie permita que el ruido amarillo del alba
perturbe este suelo.

Emily Dickinson, Amherst, 1830- 1886
versión © Silvia Camerotto
imagen en izquotes.com

Poem 829

Ample make this bed.
Make this bed with awe;
In it wait till judgment break
Excellent and fair.

Be its mattress straight,
Be its pillow round;
Let no sunrise' yellow noise
Interrupt this ground.




lunes, mayo 04, 2015

todas las veces necesarias



***

Si yo fuera el gorrión 
que una noche calurosa de diciembre
se sentó en una rama junto a otro
y se puso a cantar.
Y yo quisiera serlo,
silbar el tiempo que dure la canción,
cosquilla en la garganta o nerviosismo
por el ritmo inevitable.          
No cantar más que eso, ni volar
si el aire está tan quieto que no ayuda. 
Quedarme junto a otro repitiendo
la intimidad, la forma del amor,
vivir con calma las pausas solitarias.
Quiero decir, si yo
tuviera esa sapiencia que indicara
una razón real para quedarme
o salir a buscar.
O si supiera dónde y cuándo
los momentos elevan su señal,
si mirara el azar con ojos plenos
sin estos torpes
fragmentos de memoria,
no quedaría nada en el camino
ni sentiría vergüenza del error
o del deseo

que a veces son lo mismo.

de  Espacios naturales, Bajo la luna, 2009


***
Poema 16

En la selva, esa noche
había tomado el jugo de una planta
más amargo que el vino y concentrado
como una medicina o un veneno
y al rato de beber, supe
que era yo la que trepaba ante mis ojos
mientras otros cantaban
que era yo
la que subía como una enredadera
por el tronco de un árbol
y era yo la que después bajaba
y más tarde subía
todas las veces necesarias, o sea
durante el tiempo total de mi vida.
Es difícil contarles
el empeño con que abrazaba esa corteza
clavándole las uñas que la descascaraban.
Mis garras eran fuertes como las de los gatos
pero al caer me hice liviana, y repté
sedosa, por la tierra.
Era la madrugada
cuando cedió su efecto esa bebida
y me dormí.
Por muchos días
las imágenes de aquella noche
quedaron en mi corazón
lo hicieron dulce como los duraznos
que brotan en la rama y se deshacen
en la boca sagrada de la vida
después de cada invierno.

de La vuelta, Editorial Simulcop, 2013

Paula Jiménez España, Buenos Aires 1969
imagen de  Gustav Klimt, The Tree of Life, 1905, en Gustav Klimt

miércoles, abril 29, 2015

los restos de dos días



***
Fisiología


del camión de la basura que pasó de noche
cuando sacaba la bolsa a la vereda
sólo recuerdo los ruidos

el motor con hambre de velocidad
las palas mecánicas con hambre
de residuos: digestión lenta

los restos de dos días no alcanzaron
a tocar el suelo y fueron procesados
en el aire hasta casi desaparecer

adentro la casa parece más limpia
-un cuerpo que ha eliminado toxinas-
como si un viento hubiese barrido de golpe
todo rastro de la domesticación
que cada objeto aún no desechado recuerda

con su presencia imperturbable

de La Música del Caleidoscopio, inédito


***
Tregua

It’s me, it’s me, O Lord
standin’ in the need of prayer(1)


de la cuerda del tendedero me cuelgo con broches
junto a la ropa húmeda a descansar
soy una prenda más bajo el sol que declina
con gotas que se escurren sobre la piel ajada
y esto se parece a la resignación
con que una camisa, a mi lado,
espera la noche
-los brazos extendidos en cruz-
en su propio calvario


(1) Soy yo, soy yo, Señor / de pie, en necesidad de oración

De Spirituals, 

Stella Maris Ponce, Concordia, s/d
imagen s/d

martes, abril 28, 2015

el resto, ya lo sabe



***
Domínguez, sí

¡Claro que estuve! Estuve hasta el final.
Yo desarmé los techos y la máquina, pieza
a pieza, y la subimos al camión. Fue raro,
como desguasar treinta años de una vida.
Había tanto sol que no dejaba de llover.
El resto, ya lo sabe. Nos dejaron en esas oficinas
del centro, donde cobrábamos a veces.
Con los brazos cruzados nos pusimos en fila.
Era como esperar algo cuando no había qué.
No le digo, el hijo de puta de Domínguez
lloraba como un chico. Domínguez, sí.

***
Esto está hecho, muchacha

Esto está hecho, muchacha. Ahora hay que volver.
Juntemos las tripitas, los pedazos de eso
y cortemos desierto de un tirón...

Ya sé, ya sé, yo lo había visto antes y creamé
se me torcía la entraña. Porque también tuve un
futuro, que es pasado, hasta que el amigo se fue.

Oiga el viento, oiga, es un largo alarido.
No queda nada, usted me entiende, habla el idioma.
No gima, por favor...

Ni aquí ni allí, no sé dónde más ir. Por eso...
monte, muchacha, monte ese caballo
y véngase conmigo.

Javier Adúriz, Buenos Aires, 1948-2011
en Poesía completa Javier Adúriz, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2014


lunes, abril 27, 2015

no por convicción



El problema de la ansiedad

Cincuenta años han pasado
 desde que empecé a vivir en esas ciudades oscuras
de las que te hablé.
Bueno, nada ha cambiado. Todavía no sé
cómo llegar desde el correo hasta las hamacas del parque.
Los manzanos florecen en el frío, no por convicción,
 y mi pelo es del color de la pelusa del diente de león.

Supongamos que este poema fuera sobre ti–¿le agregarías  
las cosas que he omitido adrede:
descripciones de dolor y sexo, y la falsedad  
con que se comporta la gente entre sí? No, eso
por lo visto, ya fue incluido en un libro. Para ti
he reservado las descripciones de sándwiches de pollo,
 y el ojo de vidrio que me mira asombrado
desde la repisa de bronce de la chimenea, y que jamás se calmará.

John Ashbery, Rochester, 1927
de Can You Hear, Bird (1995)
en Notes from the Air, Selected Later Poems, Harper Collins Publishers, New York, 2007
versión © Silvia Camerotto
imagen s/d

The Problem of Anxiety

Fifty years have passed
since I started living in those dark towns
I was telling you about.
Well, not much has changed. I still can't figure out
how to get from the post office to the swings in the park.
Apple trees blossom in the cold, not from conviction,
and my hair is the color of dandelion fluff.

Suppose this poem were about you – would
you
put in the things I've carefully left out:
descriptions of pain, and sex, and how shiftily
people behave toward each other? Naw, that's
all in some book it seems. For you
I've saved the descriptions of chicken sandwiches,
and the glass eye that stares at me in amazement
from the bronze mantel, and will never be appeased.


domingo, abril 26, 2015

no fue corriendo a cubrirse



***

Todo vino de afuera.
Llegó hasta nuestro patio rodeado de macetas
desde un país que brillaba a la distancia
donde se habla un idioma que jamás logré aprender.
Un tren eléctrico para mi hermano menor
largos rieles que relampaguean en líneas paralelas
vagones que ante mi espeluznante desconcierto
lograron reducirse en su tamaño.
Para mí, una muñeca que dentro de su panza hueca
guardaba un disco que al girar le hacía decir "I am a pretty girl"
y el vestido de mamá
al que un día el cigarrillo de papá se acercó
demasiado
y desde su refunfuñante ruedo
desde el borde vibrante que acarició rodillas
aquel vestido
amplio 
lujurioso
se incendió completamente
mientras ella 
veloz y desesperada 
se iba desamarrando de él: mamá en bombacha blanca y portasenos negro
mira con desolación su vestido transformado en cenizas
no 
no fue corriendo a cubrirse
sentada en el suelo se empezó a reír a carcajadas.
Aquella noche llovió.
La lluvia intensa resbaló por los techos
ahogó rejillas
desbordó macetas.
Mi muñeca había quedado olvidada en la terraza
terminó convertida en estopa
y no habló nunca más,
ni falta que hacía.

Irma Verolín, Buenos Aires, s/d
en De madrugada, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2014
imagen s/d

sábado, abril 25, 2015

tomó papel y lapicera




Como ese cumpleaños al que llegamos tarde

y  al preguntar por la tía enferma
una prima dijo "tenía sueño, se fue a dormir"
por la forma en que miró el rincón
donde una nena chupaba restos 
de corazón de torta
pegados a una vela, supimos
no la veríamos otra vez.

Alguien hizo con los dedos un hueco

probó encender la llama que el viento apagaba,
alguien recogió del suelo uno por uno
pañuelos de papel,
alguien tomó papel y lapicera
pero la tinta no salía,
alguien dejó su pálido rouge en el borde de una copa,
alguien frotó el círculo de esa copa marcado en la madera,
alguien miró la madera y dijo "Oh"
cuando no había 
de qué asombrarse, antes
de que otra nena
saliera de su escondite bajo la mesa y de un tirón
del mantel
arrasara con la medida de esos gestos.

Silvina López Medín, Buenos Aires, 1976

de Esa sal en la lengua para decir manglar, Ediciones del Dock,  Buenos Aires, 2014
imagen de Joao Carvalho, en Vos

viernes, abril 24, 2015

necesitas tu nombre...



Hablándole a la pena

Ah, Pena, no debería tratarte
como a un perro sin dueño
que viene hasta mi puerta
por un mendrugo, o un hueso pelado.
Debería confiar en ti.

Debería convencerte
de que entres en mi casa y darte
tu propio rincón,
una alfombra raída donde echarte,
tu propio plato de agua.

Crees que no sé que has estado viviendo
bajo mi portal.
Anhelas que tu lugar definitivo esté listo
antes que llegue el invierno. Necesitas
tu nombre,
tu collar y medalla. Necesitas tener
el derecho de espantar a los intrusos,
para considerar tuya
a mi casa
y a mí tu persona
y a tí misma
mi perro.

Denise Levertov, Ilford, 1923- Seattle, 1997
versión de Sandra Toro

Talking to Grief

Ah, Grief, I should not treat you
like a homeless dog
who comes to the back door
for a crust, for a meatless bone.
I should trust you.

I should coax you
into the house and give you
your own corner,
a worn mat to lie on,
your own water dish.

You think I don't know you've been living
under my porch.
You long for your real place to be readied
before winter comes. You need
your name,
your collar and tag. You need
the right to warn off intruders,
to consider
my house your own
and me your person
and yourself
my own dog. 

jueves, abril 23, 2015

escapar a la infección que arrasó



***

Yo no quería 
ser esposa sino musa
cruzar 
los aldabones del tiempo
retratarme con la espalda al hombro
escapar
a la infección que arrasó 
aquel año
la tierra.
Yo no quería
otra cosa que tus hombros
porque no tenían ojos ni expresión
ni boca ni nada.
Pero resultó  que sí
que al final sí
y terminé por usar
tu espalda
como espejo.

Mercedes Álvarez,
de Saigón, Zindo & Gafuri, Buenos Aires, 2014
imagen de Picasso, Muse, Centre Pompidou

miércoles, abril 22, 2015

la cautivante sincronización



Lo luminoso que se ve de noche

En las épocas míticas salía sola de noche:
salía al patiecito y pisando la maceta
trepaba hasta la medianera y me sentaba
a interrogar los cielos desde lo mas profundo
del corazón de Villa Crespo. Porque si antes
las estrellas señalaban el camino en el mar
tal vez ahora esta galaxia de neones,
resplandores de hielo, ventanucos de baño,
rayos móviles provenientes de ferias,
la cautivante sincronización
de las luces de pasillos de edificios
pudiera sugerirnos variar unos centímetros
el recorrido, a ver donde llegamos.
Un helicóptero en un cielo negro
es su luz blanca y su sonido jadeante.
No por urbana la luna es menos poderosa.
Últimamente veo desde mi balcón
algo como una grúa inmensa,
una viga infernal que, paralela al cielo,
se encaja entre edificios altos
como dispuesta a rearmar el panorama,
delimitada por dos luces fatuas:
punto rojo en un extremo, y en el otro
la extrañeza hecha luz: un rectángulo verde
fluorescente, imposible de entender: de día
parece una pantalla que proyecta
en continuado y para nadie, y de noche
refulge en el centro de su hueco
evocando desplazamientos mudos
que hablan de lo difícil que es fijar impresiones.
Refulge desde allí como un dios verde
de Philip Dick, con resabios de Lem.

Laura Wittner, Buenos Aires,1967

en Los Fuegos de Orc, Selección y Prólogo Marcelo Díaz y Patricio Foglia, 2015
imagen en PixGood
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...