miércoles, julio 27, 2016

jacobo fijman. ventana




















Ventana

Muelle de invierno.
Pájaros retorcidos del alboroto.
Entre la niebla,
estertor de los puentees.
Las hélices de un barco remueven luz y brumas;

Gozan olor de sol todas las lejanías,
caminos de miel
en que se pierden mis fatigas.

Alondras de mi pecho en la mañana
que llueve angustia.

¡No tienen árboles los muelles!
Se humedecen mis ojos y mis manos.

¡Y hay algo más que el ruido!
Una ventana
cerrada eternamente:
El silencio profundo sobre todos los puentes.

Jacobo Fijman,
De Molino Rojo
En Jacobo Fijman, Poesía completa, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2005
Imagen de Andrew Wyeth

martes, julio 26, 2016

elizabeth bishop. durmiendo de pie



Durmiendo de pie

Cuando nos acostamos a dormir el mundo desaparece a medias
en sucesivos grados de oscuridad;
el buró queda en la Pared
y los pensamientos que declinaron durante el día
crecen mientras otros caen,
se levantan y forman un bosque de tupidos árboles.

Los coches blindados de los sueños, ideados para hacer
tantas cosas peligrosas,
resuenan en el límite
camuflados, y listos para atravesar
las oleadas más rápidas, o para llegar a un arrecife
 de pizarras derruidas, mientras que las láminas y superficies se unen.

-A través de las rajaduras de las torretas vimos las migas o piedras tendidas
debajo de los bordes afirmados
al suelo del bosque,
como los niños inteligentes adoptados por un día
y acompañados hasta su puerta
   una noche, al menos; y en los  horribles tanques

los seguimos toda la noche. A veces desaparecían,
disolviéndose en el musgo,
a veces íbamos demasiado rápido
y hacíamos que encallaran. Tan torpemente navegamos
  hasta que la noche pasó
   y nunca descubrimos dónde estaba la casa.

Elizabeth Bishop, Worcester, 1911- Boston, 1979
En Elizabeth Bishop, Complete Poems, Chatto& Windus, London, 2004
Versión © Silvia Camerotto
imagen de Catrin Welz-Stein

Sleeping Standing Up

As we lie down to sleep the world turns half away
            through dark degrees;
              the bureau lies on the Wall
and thoughts that were recumbent in the day
            rise as the other fall,
  stand up and make a forest of thick-set trees.

The armored cars of dreams, contrived to let us do
            so many a dangerous thing,
                 are chugging at its edge
all camouflaged, and ready to go through
            the swiftest streams, or up a ledge
   of crumbling shale, while plates and trappings ring.

-Through turret-slits we saw the crumbs or pebbles that lay
            below the riveted flanks
              on the green forest floor,
like those the clever children placed by day
            and followed to their door
  one night, at least; and in the ugly tanks

we tracked them all the night. Sometimes they disappeared,
            dissolving in the moss,
              sometimes we went too fast
and ground them underneath. How stupidly we steered
 until the night was past
  and never found out where the cottage was.




lunes, julio 25, 2016

irma cuña. cuando se habla de tardes y de noches



















V

Cuando se habla de tardes y de noches

     como si un ser pudiera descubrirlas;
cuando alguna tormenta entre dos luces
robó al sol el diluvio de los pólenes;
cuando viene la seda silenciosa y nos adormecemos de tristeza
nace un desconocido
un impensado.
Oh rostro de clarores. Oh traslúcido.

Y abre la piel su lluvia de latidos

y el árbol desenvuélvese hacia el aire.
Mariposas azules estremécense como si fueran apenas fueran.
De los cielos 
oh rostro de mi hermano en el olvido.

Se entrecierran mañana para tu ansia, ácida copa.

Se dispersan las alas en estrella.
Desátanse canciones 
y la cinta resbala como un brazo.

Todo ocurre a tu rostro. Irrepetido.

Y si golpeo nombres agotados
jugosos otra vez para tu nombre,
y si despierto viejas procesiones y visto los altares en penumbra,
si acorralo a las fieras en la arena y descuido el narciso junto al agua
es a causa del rostro que me anuncias, hermano inconcebible.

En esas tarde que no son nadie,

después del desgarrón de los relámpagos
y cerca de una mano solitaria que no quiso dormirse,
traspasada. 

De El riesgo y el olvido, 1962


Irma Cuña, Neuquén, 1932-2004

en Pasajera del viento, Antología poética, Selección y prólogo de Irene Gruss
imagen de Zoe Viles

domingo, julio 24, 2016

charles baudelaire. cálculo en favor de dios




Cálculo en favor de Dios

Nada existe sin fin.
Luego mi existencia tiene un fin. ¿Cuál? Lo ignoro.
Por lo tanto no soy yo quien lo ha determinado.
Es alguien, pues, más sabio que yo.
Y por eso hay que rezarle a ese alguien, para que me ilumine.
Tal es la posición más sensata.
El dandy debe aspirar a ser sublime sin interrupción:
debe vivir y morir ante un espejo.


Charles Baudelaire, París, 1821-1867
De Mi corazón al desnudo
En Charles Baudelaire, Mi corazón al desnudo y otros papeles íntimos, Visor, Madrid, 1995
Por la traducción Antonio Martínez Sarrión

sábado, julio 23, 2016

apollinaire. vamos más de prisa




Vamos más de prisa

Y la noche llega y los lirios mueren
         Mira mi dolor bello cielo que me lo envías
                   Una noche melancólica

                             Hijo sonríe oh hermana escucha
Mendigos caminad por la gran ruta
            Oh engañosa selva que haces brotar contra mi voz
                      Las llamas que se queman en las almas

             En el bulevar de Grenelle
Los obreros y los patronos
                     Árbloes de mayo y este encaje
                     No hagas el fanfarrón
         Vamos más de prisa en el nombre de Dios
                    Vamos más de prisa

Todos los postes telegráficos
Llegan hasta allá lejos a lo largo del muelle
En su seno nuestra República
Se ha puesto el ramo de muguet
Que crecía espeso a lo largo del muelle
                   Vamos más de prisa

La boca en corazón tímida Paulina
                   Los obreros y los patronos
Por cierto por cierto bella adormecedora
Tu hermano
          Vamos más de prisa en el nombre de Dios
                     Vamos más de prisa

Guillaume Apollinaire, Roma, 1880- París, 1918
en Antología, Volumen XXXV Colección Visor, Madrid, 1973
De la versión Manuel Álvarez Ortega
Imagen en CPArama.com 

miércoles, julio 20, 2016

joaquín giannuzzi. hipótesis sobre objetos


Hipótesis sobre objetos

La materia es excesiva y comediante
a mi alrededor fatigado. Al caer la noche
suelta a sus hijos en la habitación:
las cosas sometidas se dispersan, pierden relación
y entran en verdadera escena.
Mis manos planean, descienden a la oscuridad.
A partir de la mesa
cuadrada, cotidiana, espesa, los objetos ligados
a mi fracaso descubren su finitud
y tienden hacia una especie
de emocionada autonomía, libres
para la acción de un teatro cerrado.
Son las 10 de la noche. Pierden
sus pálidos dioses, entran
en la anarquía de un mito olvidado:
ahora se disputan el campo de apariencia
y aumentan
la presión de la realidad sobre mi cabeza volcada.

Joaquín Giannuzzi,  Buenos Aires, 1924-2004
En Violín obligado, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1984
imagen de If I Should Die Before I Wake, Carlos Hugo Christensen, 1952


jueves, julio 14, 2016

juan josé saer. selección

The Wasteland

***
A los pecados capitales

Por nuestra fantasía, nos liberan
de la materia pura, pero caemos en la red
de la esperanza. Pecados, vicios, y hasta
las débiles virtudes, nos separan
del cuerpo único del caos,
nos arrancan
de la madera y de los mares.
Guardianes en el umbral de la nada.

***
El Graal

El mar destila incertidumbre,
la montaña perplejidad; y el propio
cuerpo no abandona, por nada
del mundo, su secreto. El viaje
se volvió errabundo, y el aura
solitaria, retirándose,
nos transformó en manada.
En la llanura inmóvil
el cansancio nos visita:
todo esto podía haber sido
de esta manera o de alguna otra,
el tiempo hubiese preferido
correr para adelante o para atrás
y abstenerse de salir, indiferente,
la luna. Nos creeríamos perdidos,
si fuésemos capaces, todavía,
de distinguir un lugar.
La mirada rebota, espesa;
ni reconoce ni interroga.
Astillas turbias flotan
entre la sombra que amenaza.
Confusos, vacilamos:
salimos a buscar no sabemos qué
ya no nos acordamos bien cuándo.

***
El arte de narrar

Cada uno crea
de las astillas que recibe
la lengua a su manera
con las reglas de su pasión
-y de eso, ni Emanuel Kant estaba exento.

Juan José Saer, Serodino, 1937- París, 2005
Selección
Imagen de Bertrand Cohen, en Art UK (créditos UCL Art Museum)



lunes, julio 11, 2016

gustavo adolfo bécquer. rima iv





Rima  IV
39

     No digáis que agotado su tesoro,
    De asuntos falta, enmudeció la lira:
Podrá no haber poetas; pero siempre
             Habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
             Palpiten encendidas;
Mientras el sol las desgarradas nubes
             De fuego y oro vista;

Mientras el aire en su regazo lleve
             Perfumes y armonías,
Mientras haya en el mundo primavera,
             ¡Habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
             Las fuentes de la vida,
Y en el mar o en el cielo haya un abismo
             Que al cálculo resista;

Mientras la humanidad siempre avanzando
             No sepa a dó camina;
Mientras haya un misterio para el hombre,
             ¡Habrá poesía!

Mientras sintamos que se alegra el alma
             Sin que los labios rían;
Mientras se llora sin que el llanto acuda
             A nublar la pupila;

Mientras el corazón y la cabeza
             Batallando prosigan;
Mientras haya esperanzas y recuerdos,
             ¡Habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
             Los ojos que los miran;
Mientras responda el labio suspirando
             Al labio que suspira;

Mientras sentirse puedan en un beso
             Dos almas confundidas;
Mientras exista una mujer hermosa,


             ¡Habrá poesía!

Gustavo Adolfo Bécquer, Sevilla, 1836- Madrid, 1870.
de Rimas, Editorial Kapeluz, Buenos Aires, 1971

domingo, julio 10, 2016

gabriel reches. es el fin del mundo, tía berta

DH Wallpaper: End of the World by DasX2007

***
Tía Berta
habrá estanque japonés, juraste,
donde todos vemos zanja
carpas donde perros se revuelvan
y bueno, algo es algo
dijiste como si algo
fuera algo invariablemente
como si todas las zanjas
terminaran en estanque
                  si el destino
no pudiera ser otro
que observar con piedad
las hojas, cómo caen
delante del ocaso de los propios


***
No sé por qué a veces el día empieza muy suave
cada ser despierta de un sueño de mil años
el cascabeleo de la brisa y hojas
aletas de un ventilador giran como extremidades
en las patas delanteras del perro, busca leche el gato oscuro
y forcejea con la palabra maldito

cada habitante de esta casa, cada habitante de cada uno
se despereza como si formáramos
parte del mismo otoño
borrar de un movimiento aquellas diferencias
que nos distinguen en el mapa o nos suprimen

inhalamos y exhalamos como en la previa
de tu muestra sobre danzas circulares
cada habitante es un alumno, tía Berta
que mira al patio


Gabriel Reches,Buenos Aires, 1968
de Es el fin del mundo, tía Berta, Bajo la Luna poesía, Buenos Aires, 2012
imagen de DasX 2007

miércoles, julio 06, 2016

olga orozco. ¿la prueba es el silencio?


¿La prueba es el silencio?

Con un costado vuelto hacia este mundo,
solamente un costado, expuesto día y noche a la depredación y a las mareas,
y el resto sumergido no sé dónde, a tientas y a temblor,
espero desde tu sombra en blanco una señal.
He oído el confuso parloteo de bocas invisibles en el bosque nocturno,
y hay alguien que me sigue paso a paso
y es puro resplandor y es sólo ráfaga cuando yo lo persigo;
a veces una lágrima cae sobre mi mano,
helada, desde nadie,
lo mismo que la llama del aliento que de repente corre por mi cara.
Pero ésas no son pruebas.
Ni siquiera evidencias de que los muertos vuelvan.
¿No son más bien los vínculos que fragua la nostalgia,
así como la oscuridad convoca siempre un campo de amapolas detrás de la pared
y cada luna llena busca por los canales los espejos trizados del amor?
¿Y ahora por qué vienen estas frases arrancadas de cuajo
y todos estos cielos desfondados y rotos?
Yo no te reclamaba emanaciones de las dichas perdidas,
fantasmas que se rehacen a partir de un perfume, a partir de un sollozo,
y que son los fantasmas de mi negación.
Pero desde el costado que se desprende y huye con su bolsa de huesos
hasta el otro, el oculto, el increíble,
el que acaso aletea contra la semejanza en medio de la mayor oscuridad,
yo te pido un milagro, tan leve,
tan fugaz como el humo que un sueño deposita debajo de la almohada.
No, yo no necesito un testimonio de tu exacta, entreabierta existencia,
sino una prueba apenas de la mía.
Ah, Señor, tu silencio me aturde igual que la corneta del cazador perdido entre las nubes.
¿O estará en el castigo, en el Jordán amargo que pasa por mi boca,
tu respuesta,
la voz con que me nombras?

Olga Orozco, Toay, La Pampa, 1920-1999
de Con esta boca, en este mundo, 1994, en Olga Orozco, Obra Completa, Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires, 2012



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